Monday, February 23, 2009

“Oración al Cristo del Calvario”: Pitfalls and Perils of Internet research

I just started out in a simple attempt to corroborate Chilean poet and 1945 Nobel laureate in literature Gabriela Mistral’s authorship of this song that the Jesuit singer/songwriter Crístobal Fones performs (see video below). I never found the exact text or anything by that title in any of the numerous academic sites devoted to Ms. Mistral’s poetry. But, more disturbing, I found a number of sites that attributed the prayer poem not to Ms. Mistral, but to a Cuban poet named Gertrudis Gómez de Avellaneda – not on her official site, but any number of informal poetry anthology sites such as Vivir Poesia, Poemas de and Poemas.

I’m a librarian and so for me this is a cautionary tale. If it is this difficult for me, a professional information specialist, how much more difficult must it be for a student trying to sort fact from fiction online. Es importante no fijarnos en las apariencias.

After considerable digging -- and considering the fact that Avellaneda (1814-1873) lived before Mistral (1889-1957) and there is no way a great intellectual like Mistral would have needed to plagiarize another woman's work -- I finally came to the conclusion that the prayer is a derivative work of unknown authorship based on Ms. Mistral’s “Nocturno del Descendimiento”, which is a subsection of “Muerte de Mi Madre” in her Tala collection. The poem is dedicated to the Argentinian writer Victoria Ocampo

Both the original poem and its derivative prayer/lyrics are worth reading and reflecting upon. Sometimes we dwell too much in our petty problems and so to truly focus our attention on the crucified Christ and how much He suffered can put our personal suffering into perspective. The Franciscans pair this prayer with Diego Velázquez's painting of the Crucifixion and so we have too.

Nocturno del Descendimiento
Author: Gabriela Mistral

A Victoria Ocampo.

Cristo del campo, "Cristo de Calvario"
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
Mi sangre aún es agua de regato;
la tuya se paró como agua en presa.
Yo tengo arrimo en hombro que me vale,
a ti los cuatro clavos ya te sueltan,
y el encuentro se vuelve un recogerte
la sangre como lengua que contesta,
pasar mis manos por mi pecho enjuto,
coger tus pies en peces que gotean.


Ahora ya no me acuerdo de nada,
de viaje, de fatiga, de dolencia.
El ímpetu del ruego que traía
se me sume en la boca pedigüeña,
de hallarme en este pobre anochecer
con tu bulto vencido en una cuesta
que cae y cae y cae sin parar
en un trance que nadie me dijera.
Desde tu vertical cae tu carne
en cáscara de fruta que golpean:
el pecho cae y caen las rodillas
y en cogollo abatido, la cabeza.


Acaba de llegar, Cristo, a mis brazos,
peso divino, dolor que me entregan,
ya que estoy sola en esta luz sesgada
y lo que veo no hay otro que vea
y lo que pasa tal vez cada noche
no hay nadie que lo atine o que lo sepa,
y esta caída, los que son tus hijos,
como no te la ven no la sujetan,
y tu culpa de sangre no reciben,
¡de ser el cerro soledad entera
y de ser la luz poca y tan sesgada
en un cerro sin nombre de la Tierra!




Oración al Cristo del Calvario
Author unknown

En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.
Amén.

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