Wednesday, May 27, 2009

Defending the migrant in Coahuila

A report released by the Mexican Diocese of Saltillo says that abuses such as kidnapping and extortion by organized crime groups have become the most serious problem for undocumented Central Americans traveling through the country. The fifth annual report on the human rights situation for migrants transiting Mexico also says that government organizations, police officers and guards working for private security companies continue violating the human rights of migrants and continue ignoring complaints that highlight allegations of improper and possibly illegal conduct.

"The aggressions against migrants are not ending, but becoming more offensive, becoming more cruel," said Father Pedro Pantoja, director of the diocesan migrant shelter, Casa Belén, Posada del Migrante, in the northern city of Saltillo. The report -- compiled by the shelter and two Saltillo migrant advocacy organizations, Humanidad Sin Fronteras and Frontera Con Justicia -- outlines a grim situation that has failed to improve over the past year, even though the Mexican government approved laws in 2008 that discard criminal penalties for those detained without proper immigration documents.

Fr. Pantoja, a Jesuit who hails from Durango but grew up in Coahuila where he now works, received the human rights award last month from the Fundación Don Sergio Méndez Arceo for his work. He is founder of Casa Emaús in Cuidad Acuña and Casa Belén in Saltillo, and the Frontera y Dignidad and Frontera con Dignidad projects that provide shelter and food to migrants from other Central American countries crossing through the region on their way to the United States. For more information about Fr. Pantoja's life and work, see Migrante con los migrantes on the Saltillo diocesan Web page.

But the award, even though it brings with it some money, is not what matters most to this priest. All he asks is for the Mexican and U.S. authorities to put a stop to the abuses, assaults, persecutions and assassinations that are being perpetrated on men, women, youth and children who have to leave their home towns so as not to die of hunger. He asks people to "voltear los ojos a los migrantes y fijar la mirada en quienes se van de ilegales a los Estados Unidos con tal de conseguir trabajo para sostener a sus familias" ("turn their eyes towards the migrants and look at those who cross illegally into the United States in order to get work to support their families").

Again, in Fr. Pantoja's words: “Exigimos a las instituciones nacionales de poder y a las instituciones oficiales de los gobiernos estatales la realización de medidas de seguridad humana para la migración en tránsito, el establecimiento de un Estado de Derecho que no sólo reconozca y respete el derecho a migrar de estos caminantes de la esperanza, sino también el derecho a migrar con dignidad." ("We call on the national powers and official state government institutions to provide measures of human security for migrants in transit, for the establishment as a stated right the recognition and respect for the right to migrate along these paths of hope, but also the right to migrate with dignity.")

For those who read Spanish, here is an article by Fr. Pantoja about his work and the theological underpinnings for defending our migrant brothers and sisters. It comes from the Jesuit journal Christus, March-April 2008 (765):

Nuevo precepto evangélico: "No criminalizarás ni penalizarás la persona del migrante extranjero"

Pbro. Lic. Pedro Pantoja Arreola
Asesor del Proyecto Frontera con Justicia
Saltillo, Coah.

DESDE DÓNDE ESCRIBO

Desde los rieles del ferrocarril, a 60 kilómetros de Saltillo cerca de la Estación "Carneros", donde los trenes aumentan por última vez la velocidad de las máquinas y entran así por la miserable periferia poblacional de la ciudad norteña, haciendo sonar fuertemente el silbato, para abrirse camino entre grupos de humildes mujeres y hombres trabajadores y pandilleros amontonados y sentados en los durmientes de cemento y madera…

¿Por qué escribo? Porque en esta hora de la media noche, para amanecer el miércoles 6 de junio, ahí está tirado sin vida el cuerpo de OMAR HERIBERTO CARDOZA, MIGRANTE HONDUREÑO, destrozado por el tren. Así terminó su camino hacia el norte con sus 27 años… Porque ya están interrumpiendo la oscuridad de la noche las luces intermitentes de las patrullas de la policía y de migración, iluminando con chispazos los miembros destrozados del cuerpo del migrante… Porque ya me estoy imaginando los innumerables problemas burocráticos en la Procuraduría de Justicia para que nos entreguen ese cuerpo muerto y no avienten sus huesos "indocumentados" a la fosa común.

EL SUEÑO DEL MIGRANTE

Las cosas ya cambiaron en la vida de los migrantes, en su dolorosa aventura de atravesar México, como forasteros y llegar a los Estados Unidos. Ya no es cierto eso que les achacan a las y los migrantes del "sueño americano"… Lo que sí es cierto es EL OTRO SUEÑO, o EL OTRO CONJUNTO DE SUEÑOS que va cargando el migrante en su cuerpo cansado: EL SUEÑO CON EL QUE DUERME RECOSTANDO LA CABEZA SOBRE LOS RIELES… los rieles son su mejor recargadera… sus mejores compañeros… los rieles le harán sentir con su resonancia metálica que ya viene el tren… el migrante sueña que los rieles lo despertaran con su ruido… pero ese ruido no será suficientemente fuerte para hacer reaccionar el cuerpo y el cerebro del migrante, agotados por el cansancio de muchas noches sin dormir, con las piernas agarrotadas y espinadas por tantas persecuciones, dolidas por tantas golpizas… Por eso, ahí está muerto OMAR HERIBERTO, como murieron también Alfredo de Ceiba, Simeón, Alex y muchos más.

El otro conjunto de sueños

" Soñar que es INVISIBLE, que nadie lo verá cuando atraviese el territorio mexicano; ni la migra, ni los garroteros de los trenes, ni los soldados de los retenes, ni los corruptos policías, ni los asaltantes de la selva y de la sierra…
" Soñar que esos garroteros del tren no le quebraran con sus garrotes los huesos de sus manos, cuando colgado de los vagones, tratarán de tumbarlo en el próximo barranco…
" Soñar que no se ahogará en las aguas del Río Bravo, cuando cruce la frontera…
" Soñar que no morirá deshidratado por las altas temperaturas y por la falta de agua y comida cuando atraviese el desierto…
" Soñar que a su compañera ningún soldado o policía la va a manosear ni menos a desnudarla para abusar sexualmente de ella, ni la van a secuestrar los traficantes de mujeres migrantes.

Todo esto ya nada tiene que ver con el muy mentado "sueño americano" desde hace tiempo.


Flujo migratorio

Cuando ya amaneció totalmente el miércoles 6 de junio, llegaron a nuestra casa Belén, Posada del MIgrante, por lo menos 15 compañeros migrantes que presenciaron la muerte de Omar Heriberto. Y también llegaron 50 más que sólo traían dibujado en sus rostros el terror de ese acontecimiento, por la narración de sus compañeros. Llegan a 200 las personas migrantes, que diariamente son acogidas en nuestra casa… muchas historias más de violaciones…

Nuestra Pastoral de Migrantes, nuestra red de casas del migrante tienen que desbordar y frenar estas historias de hambre, violaciones y muerte, y cambiarlas…


ACCIONES HACIA LA DESPENALIZACIÓN DEL MIGRANTE CENTROAMERICANO

"El peor castigo que nos pueden dar a nosotros los migrantes es que, después de haber sufrido todas las penas y violaciones de la policía durante nuestro camino a los Estados Unidos, y ya casi para pasar la frontera, nos detenga y nos deporte a nuestro país, en donde encontraremos una situación peor de la que dejamos, cuando decidimos caminar".
(Migrante Hondureño)

Artículos cuestionados de la Ley General de Población

Artículo 118: Hasta 10 años de prisión para el extranjero que habiendo sido expulsado se interne nuevamente al territorio nacional sin acuerdo de readmisión.

Artículo 123: Se impondrá pena de hasta 2 años de prisión y multa de 300 a 5000 pesos al extranjero que se interne ilegalmente al país.

Artículo 127: Hasta 5 años de prisión al mexicano que contraiga matrimonio con extranjero sólo con el objeto de que éste pueda radicar en el país acogiéndose a los beneficios que la ley establece para estos casos.

A esto podemos añadir el modelo de detención del migrante indocumentado (ordinariamente realizado con violencia), como también la colaboración violenta de elementos policíacos sin ninguna autoridad en esta materia migratoria, como el mismo espacio donde es asegurado el migrante, en muchísimos casos la cárcel común de delincuentes, como también principalmente la estación migratoria que no pierde su dimensión carcelaria, para una persona, quien forzada por el hambre y el abandono social, sólo por buscar trabajo atraviesa el territorio mexicano recibiendo todo tipo de agravios.

Podemos observar que los actos mas frecuentemente efectuados en el contexto de la migración indocumentada son severamente penalizados por este aparato legislativo.

DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Esta severa penalización es inadmisible por distanciarse de las exigencias sociales y el respeto a los derechos humanos.

Los tipos penales que criminalizan esta migración (centroamericana) vulneran los derechos humanos de la población migrante, ya que atentan contra su libertad, contra su dignidad, pero también contra su vida, colocando las condiciones de estas personas en el riesgo total de la vulnerabilidad más grande que pueda tolerar cualquier ser humano. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (OC-18/03, párr. 134), señala que la calidad migratoria de una persona no puede constituir, de manera alguna, una justificación para privarla del goce y ejercicio de sus derechos humanos. Por lo tanto no hay justificación alguna para privar de la libertad a las personas migrantes indocumentadas por su mera calidad migratoria, ni tampoco para someterlas a vejaciones tan humillantes y criminales en su camino hacia la frontera norte.

Estas normas que criminalizan la migración, criminalizan directamente la miseria, la pobreza y el abandono social, que son el territorio social, político y económico en el que habitan todos y todas las migrantes centroamericanas que llegan a nuestras casas, si es que llegan, como también la innumerable población migrante invisible que por caminos desconocidos, continúan su aventura.

Nadie elige en qué país ni en que condiciones sociales puede nacer, nadie que es víctima de la globalización de la miseria puede ser castigado por buscar mejores oportunidades de vida en un país distinto al suyo.

Desde esta perspectiva de derechos humanos y de acuerdo a estándares universales que humanizan la globalización es necesario frenar este aparato legislativo, obsoleto e inhumano.

DESDE EL CONTEXTO SOCIAL HISTÓRICO

La frontera sur y la frontera norte de México son fronteras perforadas, quedando en ambos territorios el innumerable costo humano de muertes, costo totalmente innecesario e injusto para esta caravana de la esperanza. Más de 700 000 personas (entre mexicanos y extranjeros cruzan esas fronteras cada año).

Los tratados comerciales avanzan (Tratado de Libre Comercio, Plan Puebla Panamá), avanzan junto con el sometimiento político y policíaco de México a la propuesta institucional de seguridad territorial antiterrorista, moviendo las fronteras y acomodándolas como también la construcción de los muros y de los grupos policíacos, violentando así el respeto histórico en la relación de cultura y convivencia con los pueblos de la región centroamericana, negando toda posibilidad al tránsito legítimo del fenómeno social de la migración que exige una nueva compresión. Todo esto con un descarado servilismo a la política de Estados Unidos y a un vacío institucional de la propia política migratoria de nuestro país.

Esta despenalización es sólo una parte del nuevo escenario jurídico y humanizador que nos compromete a nosotros como defensores de derechos humanos, enraizados profundamente en la tradición bíblica del Evangelio y de los Libros del Desierto del Pueblo de Dios.

Mateo 25,35: "Yo era un forastero y ustedes me recibieron en su casa".

Éxodo 23,9: "No opriman a los extranjeros, pues ustedes saben lo que es ser extranjero, lo fueron en Egipto".

Levítico 19,34: "Al forastero que viva con ustedes lo mirarán como a uno de ustedes y lo amarás como a ti mismo".

Deuteronomio 24,17: "No violarás el derecho del forastero".

Sin duda alguna la visión humanizadora y llena de justicia de los preceptos evangélicos se va redimensionando en este escenario de injusticias que va sufriendo la población migrante y van brotando estos nuevos preceptos evangélicos:

NO CRIMINALIZARAS, NI PENALIZARAS LA PERSONA DEL MIGRANTE EXTRANJERO.

A la migración, y especialmente la forzada y dolorosa, nadie la puede frenar como dice el poeta:

"Viene del sur, del este, del oeste
Con la sed de justicia del que sabe que su causa está perdida…
Viene del sur, del este, del oeste
Con la esperanza ciega del que sabe que no existen las fronteras
A ver quien pone puertas,
El hambre es imparable y la tristeza."

(Víctor Manuel San José, "Vienen del sur")


Ya pasaron 9 días de ese miércoles 6 de junio y todavía la Procuraduría de Justicia no me ha entregado el cuerpo del migrante destrozado por el tren.

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