Thursday, January 26, 2017

Rosario del Migrante

I found this Rosary online here but chose to substitute in the Mysteries from the U.S. Conference of Catholic Bishops Migration and Refugee Services' "Scriptural Rosary." It strikes me as something we could commit to praying in the face of the Trump administration's recent actions against our immigrant brothers and sisters. I will try to create an English version later, bearing in mind that English speaking Catholics don't do such an elaborate version of the Holy Rosary.-- Rebel Girl

La Iglesia ha contemplado siempre en los emigrantes y refugiados la imagen de Cristo que dijo: "era forastero, y me recogisteis" (Evangelio de San Mateo 25,35). Para ella sus tribulaciones son interpelación a la fe y al amor de los creyentes, llamados, de este modo, a sanar los males que surgen de las migraciones. Por eso ha dado gran importancia -- a través de los siglos -- al cuidado espiritual de los migrantes...

*Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ACTO DE CONTRICION
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido porque eres infinitamente bueno, padeciste y moriste por mí clavando en la cruz; te amo con todo mi corazón y propongo no volver a ofenderte más. Amén.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMER MISTERIO: Señor Jesús, ayúdanos a confiar en tí, como María, para ser la morada donde Tú habites y llevarte a donde sea que caminemos. Se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y una Gloria.

SEGUNDO MISTERIO: Señor Jesús, ayúdanos a encontrar un trabajo digno para poder servir a los demás, según el ejemplo de María. Se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y una Gloria.

TERCER MISTERIO: Señor Jesús, ayúdanos a encontrar un sitio dónde hospedarnos y danos un corazón generoso para recibir con amor a nuestros hermanos migrantes. Se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y una Gloria.

CUARTO MISTERIO: Señor Jesús, danos la fuerza y la valentía necesarias, para que, dondequiera que estemos, sepamos defender los sagrados valores de nuestra familia. Se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y una Gloria.

QUINTO MISTERIO: Señor Jesús, danos la fuerza para seguir peregrinando, amando y sirviendo en esta vida, a ejemplo de María, para que podamos merecer, como ella, llegar a la patria definitiva que tú nos has prometido. Se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y una Gloria.

ORACIONES FINALES

– Oh soberano Santuario, Sagrario del Verbo eterno.
Libra, Virgen, del infierno a los que rezamos tu Rosario.

– Emperatríz poderosa, del mortal eres consuelo.
Líbranos, Virgen del cielo, con una muerte dichosa.

– Y danos pureza de alma.
Pues eres tan poderosa.

Dios te salve, María santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María...

Dios te salve, María santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia... Santa María...

Dios te salve, María santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después del parto, en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia... Santa María...

Dios te salve, María santísima, templo y sanctuario de la Santísima Trinidad. Virgen concebida sin pecado original.

SALVE REGINA

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A tí clamamos los desterrados hijos de Eva. A tí suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clemente!, ¡oh, piadosa!, ¡oh, dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar la promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.


LETANIAS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos,
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María. Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros.
Señora que acogiste al Espíritu Santo. Ruega por nosotros.
Señora de todos los caminos. Ruega por nosotros.
Señora de todas las razas. Ruega por nosotros.
Señora de todos los idiomas, Ruega por nosotros.
Consuelo de todas las familias. Ruega por nosotros.
Esperanza de todos los países. Ruega por nosotros.
Reina de los continentes. Ruega por nosotros.
Virgen servidora y fiel. Ruega por nosotros.
Virgen humilde y pobre como nosotros. Ruega por nosotros.
Santuario del que es la Vida. Ruega por nosotros.
Refugio en la salida y en el regreso. Ruega por nosotros.
Señora de los migrantes. Ruega por nosotros.
Madre de los caminantes y peregrinos. Ruega por nosotros.
Madre de los discriminados. Ruega por nosotros.
Madre de los perseguidos. Ruega por nosotros.
Madre de los refugiados y deportados. Ruega por nosotros.
Madre de los extranjeros. Ruega por nosotros.
Madre de los indígenas. Ruega por nosotros.
Madre de los indocumentados. Ruega por nosotros.
Madre de los niños abandonados. Ruega por nosotros.
Madre de los esclavizados. Ruega por nosotros.
Madre de los encadenados a los vicios. Ruega por nosotros.
Madre de los que no tienen casa. Ruega por nosotros.
Madre de los enfermos y dolientes. Ruega por nosotros.
Madre de los que viven en soledad. Ruega por nosotros.
Madre de los que viven sin esperanza. Ruega por nosotros.
Madre de los discapacitados. Ruega por nosotros.
Reina de los que trabajan por la paz. Ruega por nosotros.
Reina de los que luchan por la justicia. Ruega por nosotros.
Reina de los que ayudan a su prójimo. Ruega por nosotros.
Reina de los misericordiosos. Ruega por nosotros.
Reina de los que defienden la vida. Ruega por nosotros.
Reina de los que ayudan a los migrantes. Ruega por nosotros.
Reina de los fieles en su matrimonio. Ruega por nosotros.
Reina de todos los santos. Ruega por nosotros.
Reina del cielo y de la tierra. Ruega por nosotros.
Estrella de la Nueva Evangelización. Ruega por nosotros.
Aurora de un Mundo Nuevo. Ruega por nosotros.
Madre de la unidad en la Iglesia. Ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de nosotros.

*Bajo tu amparo nos refugiamos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

*Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes. Ya que me protejes tanto como verdadera Madre, haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. AMEN.

LOS MISTERIOS GOZOSOS (Lunes y Sábado)

La Anunciación — Lucas 1:29-32
"No temas", dijo el Ángel Gabriel a María. Cuando nos enfrentamos a un cambio en nuestras vidas, es difícil no temer. Para el inmigrante y refugiado, el cambio puede exigir dejar atrás familia, amigos y hogar. Cuando hacemos espacio en nuestras vidas para acoger a recién llegados, nosotros cambiamos también. Oramos por la gracia del amor, que desecha todo temor.

La Visitación — Lucas 1:39-45
Durante su embarazo, María fue una mujer que tuvo que viajar, yendo a visitar a su prima Isabel en una ciudad entre los cerros. Hoy, millones de mujeres —a menudo embarazadas o con hijos pequeños— se ven obligadas a huir de su tierra natal. Oramos por la gracia de la hospitalidad, para acogerlas en nuestro país y nuestros hogares como Isabel acogió a María.

El Nacimiento — Lucas 2:1-7; Mateo 2:13-15
Jesús nació como migrante. Belén no tenía espacio, ni acogía a los forasteros, así que Jesús nació en un establo. La ira del rey Herodes convirtió a Jesús y su familia en refugiados. Hoy, migrantes y refugiados se ven todavía obligados a dejar sus hogares debido a la pobreza, la guerra, el desastre o la opresión. Oramos por la gracia de la caridad, para ofrecerles confortamiento y consuelo.

La Presentación — Lucas 2:22-38
Simeón y Ana crearon una comunidad de acogida cuando la Sagrada Familia llegó al templo. Fueron recompensados con el reconocimiento de que habían visto al Santo de Dios. Nos vemos desafiados a crear comunidades acogedoras en nuestras propias iglesias. Oramos por la gracia de reconocer a Jesús presente en cada inmigrante y refugiado.

El Hallazgo en el Templo — Lucas 2:41-50
Cuánta desesperación deben de haberse sentido María y José al descubrir que el niño Jesús se había perdido, y cuánto alivio al recuperarlo. Muchos miles de refugiados son hoy "menores sin compañía", niños perdidos sin padres que los busquen y reclamen. Oramos por la gracia de encontrar hogares y familias amorosas con ellos, como seríamos con Jesús mismo.

LOS MISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)

El Bautismo en el Jordán — Marcos 1:9-11
Cuando Juan bautizó a Jesús, los cielos se abrieron, el Espíritu descendió, y una voz celestial proclamó: "Este es mi Hijo bienamado". Sin embargo, muchos se negaron todavía a reconocer a Jesús como el ungido de Dios. Hoy, muchos todavía dejan de reconocer las señales de la presencia de nuestro Cristo en nuestras hermanas y hermanos inmigrantes. Oramos por la gracia de abrirnos para acoger a Cristo.

La boda de Caná — Juan 2:1-12
Inicialmente Jesús se resistió a comenzar su ministerio público en Caná, diciendo, "Todavía no llega mi hora". Pero, ante la necesidad, no pudo dejar de responder. También nosotros tenemos muchas razones por las que no tenemos tiempo para dedicarnos a asuntos públicos tales como la inmigración. Sin embargo, ante la necesidad de nuestra hermana y nuestro hermano, ¿cómo podemos negarnos? Pedimos la gracia de actuar en favor de otros cuando Dios nos llame.

La Proclamación del Reino — Mateo 5–7
En el Sermón del Monte, Jesús proclama un Reino que pone de cabeza la sabiduría tradicional del mundo. En el Reino de Dios, son los pobres, los mansos, los que trabajan por la paz y los oprimidos los que son bendecidos, mientras que los ricos y poderosos se marchan entristecidos. Oramos por la gracia de crear este Reino Apacible en nuestro tiempo, acogiendo a los migrantes pobres y oprimidos que acuden a nosotros en busca de un hogar.

La Transfiguración — Lucas 9:29-36
Cuando el deslumbrante brillo del Jesús transfigurado fue revelado a los discípulos, éstos no vieron sólo una prefiguración de la Resurrección, sino también del cambio que ellos mismos experimentarían cuando recibieran la plenitud del Espíritu Santo en Pentecostés. Oramos por la gracia de la transformación —de nosotros mismos y de nuestra nación— en el acogedor Cuerpo de Cristo.

La Institución de la Eucaristía — Lucas 24:19-27
Incluso cuando Jesús dio su propio cuerpo y sangre a los Apóstoles, éstos persistieron en discutir sobre quién era el más grande. La última instrucción que Jesús les dio fue que el más grande es el que sirve a los más humildes. Pedimos la gracia de servir a los que llegan entre nosotros como "forasteros", mal recibidos y desdeñados.

LOS MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y Viernes)

La Agonía en el Huerto — Marcos 14:34-42
Parte del sufrimiento de Cristo fue que lo soportó solo. Los Apóstoles dormían mientras sus perseguidores se aproximaban. ¿También nosotros estamos dormidos? ¿Reconocemos la injusticia de la actual política inmigratoria? ¿Nos manifestamos en favor de los que buscan asilo? Oramos por la gracia de la solidaridad con aquellos a quienes se niega acogida en nuestro país.

El Azote en el Pilar — Juan 19:1
Pilato empleó la tortura para tratar de arrancar a Jesús una confesión. Hoy, personas que buscan asilo y víctimas de la tortura que huyen a Estados Unidos son muchas veces deportadas o encarceladas por no poseer los documentos adecuados. Oramos por el perdón por nuestro silencio y por el valor de manifestarnos a favor de estas personas.

La Coronación de Espinas — Mateo 27:27-30
Los captores de Jesús no se quedaron contentos con la tortura; lo humillaron, le pusieron una corona de espinas y se burlaron de él. El racismo, el prejuicio, los crueles estereotipos y el abuso verbal son las espinas que se clavan en muchos nuevos migrantes mientras buscan trabajo, vivienda y educación para sus hijos. Oramos por la compasión y por la gracia de curar las heridas que nos dividen.

El Acarreo de la Cruz — Lucas 23:26
La carga de la Cruz era tan grande que, sin la ayuda de Simón de Cirene, Jesús habría quedado aplastado bajo su peso. Muchas veces los refugiados soportan la culpa aplastante de haber sobrevivido mientras que sus hijos, padres y cónyuges murieron horriblemente. ¿Quién puede sobrellevar esto solo? Oramos por la gracia de estar con ellos en sus sufrimientos y ayudarlos a llevar su carga.

La Crucifixión — Marcos 15:37
Y dando un fuerte grito, expiró. Los "extranjeros ilegales" ¿gritan cuando mueren de deshidratación en el desierto del oeste, o ahogados en los Estrechos de Florida, o asfixiados en un contenedor de carga? Oramos por la gracia de entender que ningún ser humano es ilegal, y que toda vida es sagrada.

LOS MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles y Domingo)

La Resurrección — Juan 20:18
"¡He visto al Señor!" Con estas palabras María Magdalena respondió al llamado a evangelizar, a compartir con los demás el Evangelio de la nueva vida. También nosotros estamos llamados a compartir la Buena Nueva de que Jesús está vivo y entre nosotros el día de hoy. Sin embargo, como María, tal vez al principio no lo reconozcamos. Oramos por la gracia de reconocer y proclamar el Cuerpo de Cristo, vivo en cada persona que conozcamos.

La Ascensión — Hechos 1:11
"¿Qué hacen allí parados, mirando al cielo?", preguntaron los ángeles después que Jesús fue elevado. ¿Por qué en verdad nos quedamos esperando que Jesús cree milagrosamente un Reino acogedor? Somos nosotros los que debemos buscar la gracia de cambiar nuestros corazones y nuestra sociedad. Somos nosotros los que debemos crear la comunidad acogedora aquí en la tierra. Oramos por la gracia de la conversión.

La Venida del Espíritu Santo — Hechos 2:5-11
En Pentecostés, gente de todas las naciones se congregaba en Jerusalén; sin embargo, cada uno escuchaba, en su lengua materna, a los Apóstoles proclamar el Espíritu. Hoy experimentamos la misma diversidad de lenguas y culturas en nuestra tierra. Oramos por la gracia de la verdadera comunión: la apreciación de la riqueza y la belleza que cada tradición trae a la mesa de Dios.

La Asunción — Lucas 1:46-55
María glorificó al Señor, y su espíritu se regocijó en Dios su salvador, y Dios la elevó al cielo y la exaltó. En la Asunción de María, los humildes son elevados, los hambrientos alimentados, y se concede la misericordia a los hijos de Dios. Oramos por la gracia de seguir el ejemplo de María velando afectuosamente por el forastero entre nosotros.

La Coronación de María — Apocalipsis 12:1-6
Es una radiante María, vestida con el sol y coronada de estrellas, que reina como la Reina del Cielo y combate al dragón que quiere destruir a su hijo. Como hijos suyos, estamos llamados a combatir a los dragones del temor, el prejuicio, la intolerancia y la exclusión que nos separan de nuestras hermanas y hermanos. Oramos por la gracia de tener un corazón valiente y amoroso.

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